Perfiles de los asistentes

Algunos perfiles habituales

En los diferentes talleres que organizamos, hemos visto algunos perfiles de asistentes que se destacan.

La frase “Explorá, explotá, descubrí y desarrollá el expositor que hay en vos” tiene que ver con ellos. Es que la experiencia del taller permite reconocernos en las potencialidades que tenemos y otorga las herramientas para trabajar en el desarrollo de aquellos puntos en los cuales es necesario mejorar.

Con un poco de humor y sin la intención de que cada uno de ellos se transforme en un cartel, los compartimos para anticipar la experiencia que recomenzamos en la segunda semana de marzo.

Como quien no quiere la cosa: Los/as que se desconocen

Siempre nos llama la atención aquel asistente que llega al taller con un gran potencial comunicativo, pero que es absolutamente inconsciente de ese valor. No reconoce, entre los talentos que posee, la capacidad innata de decir. Aunque no quieran verse, o aunque les cueste creer que se trate de ellos, los pondremos frente a un espejo que les permitirá mirarse y reconocerse.

“Soy un desastre”: Los/as inconformes

Son aquellos con potencial y con capacidad comunicativa, pero lo que saben siempre les parece poco y necesitan permanentemente encontrar nuevos caminos. A ellos, C.H.E.P. les ofrece una nueva instancia de experimentación y juego que será fundamental para generar nuevas situaciones comunicativas en las cuales poner a prueba lo sabido y afianzarlo. Siempre aparecen detalles para pulir.

“¿Por qué no me habré quedado en casa?”: Los/as tímidos/as

Hablar para ellos no es un placer, es un castigo. Se esconden cuando les toca el turno de participar, no asisten a las clases en las que deben exponer. Se los ve mascullar los nervios y la incomodidad desde su lugar. Siempre maldicen haber venido al taller, pero tienen ganas de aprender, cambiar y –lo más importante- tienen ganas de comunicar.

No les para el pico: Los/as “charletas”

Desde el momento en el que entran hablan, hablan mucho, hablan permanentemente. Hablar no les genera nerviosismo, hablando se sienten como peces en el agua. Hablar les da placer. Sin embargo, la mayoría de las veces, sus presentaciones son un caos y se van por las ramas. Ganan por cansancio, no por efectividad. Podamos el árbol e intentamos hacer crecer orejas muy grandes.

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